Nale entró a esa habitación sabiendo lo que habia pasado. El olor a muerte era evidente y profundo. Tan fuerte que atravesaba sus entrañas, pero durante todo ese tiempo había presenciado cosas tan horribles que ese pútrido olor no era nada.
Miró con detención las tétricas paredes llenas de moho y replicas del famoso cuadro tributo a Ophelia. Le prestó especial atención a una fotografía enmarcada que había sobre un viejo escritorio. Era una una niña abrazando un gato muerto. Le pareció adorable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario