sábado, 19 de julio de 2014

i guess you can call it a goodbye

Puede que esta sea la desición menos premeditada y sin sentido que haya hecho en mucho tiempo pero creo que es lo correcto y en verdad en este mismo momento me dio la gana de hacerlo así que por qué no. A nadie le importa así que lo haré. Dejaré este blog. No lo cerraré, ni borraré las entradas. Quedara tal cual, como un museo que a nadie le interesa visitar excepto a mi. Y esto es en tiempo real, vida real y todo real, de verdad lo digo. Son las 7:19 pm del 19 de julio de dos mil catorce y acá termina este blog, si es que se le puede llamar así. No es que moleste tenerlo, lo quiero mucho de hecho pero siento que debería renovarme, es algo más personal que nada. Lo pasé bastante bien aquí, aunque en el último tiempo me costara bastante actualizar.
Estoy haciendo esto en el mismo momento que lo decidi ya que, como todas las decisiciones que hago, si lo pienso mucho se podría ir a la mierda. Con eso dicho, solo me queda despedirme inconclusamente como usalmente lo hago y decir que aunque deje este lugar, siempre estaré en tal abismo y todo, absolutamente todo aquí, por más triste o lleno de odio que fuera intencionado, fue hecho con amor y guiado por el destino (muy cursi y bleh, lo sé).

Gracias por todo y eso. Adios.

Marïa Fernanda. 

martes, 18 de marzo de 2014

-.-

Me rehuso al dominio absoluto de la tecnología pero me tienen absolutamente cautivada los audiolibros y las playlists en spotify. Algún día seré constante con lo que digo. Lo prometo (puede tardar años). 

sábado, 15 de marzo de 2014

SADNESS: A WAY OF LIVING.

No me referiré a mi hiatus creativo ocurrido el año pasado puesto que hablaré de ello en otra entrada.
Solo diré que además de la procrastinación, hubo un factor esencial en mi vida durante ese tiempo. La tristeza. Y sí, es verdad, la tristeza siempre está en mi vida, pero el nivel en el que sucumbí a ella el año pasado fue superior.
En mi última entrada di un anuncio público que a nadie le interesa donde mencionaba haber caído en el pozo de la tristeza. Ese fue el punto medio del autocalvario. Digo autocalvario porque fue algo que aprendí a alabar y a querer en cuanto se volvió la única forma de mira los hechos.
Parte de esto nació de la desesperación de no saber que hacer y de que las cosas pasaban muy rápido como para asimilarlas de la peor forma vista.
Rechazarla era inútil. Ella quería ser bienvenida y lo era. El no poder ir a un concierto, enfermarme, frustación, decepción, felicidad momentánea, lo que fuera. Todo se convertía en tristeza. Alguna tristeza mejor que la otra. La tristeza nostálgica, que belleza. La tristeza de la desesperanza, la peor pesadilla. Pero al final todo era lo mismo, no había clasificaciones. Simplemente era una forma de vivir, y no podía dejarla así tan fácilmente. Ya la tenía dentro de mi, y cada día la necesitaba más. Sé que suena raro, cómo a alguien le va a gustar si hay gente que muere por ello. Pero es que no había yo sin ella o al menos así lo veía durante ese tiempo.
Con la inminente llegada del fin creí que sería el punto crucial de mi aflicción. Los días llegaros y todo lo que me concernaba pasó. Y mi tristeza se había ido. Mi mejor amigo durante 10 meses se había desvanecido.
No supe más de ella hasta unos meses después. Aveces me visita, y es hermosa. El hecho de vivir con ella ese tiempo fue tan influyente en mi que llegue a ansiarla.
Ahora la anhelo de vez en cuando pero suele llegar en el momento menos esperado, y es tan lindo.


Horriblemente redactado y contado a medias. Lo siento, es lo mejor que puedo hacer.

                                             It's good to be back.