Es como si
se terminara una parte de mí, y me obligan a madurar forzadamente. A buscarle
solución a los problemas y no a solo prender
la radio para olvidarlos. A veces había días de mierda, en el colegio o
cualquier cosa y llegaba y ponía la Horizonte y dependiendo de la canción que
estaba me las lloraba o gritaba todas. Me sentía acompañada y no tan vacía. La
única rutina que no odiaba, eran las nueve de la noche y automáticamente asimilaba
que iba a cambiar las malas noticias por buenas canciones. Nico Castro iba a
aliviarlo todo sin ni siquiera tratar. Cuantos artistas, canciones y albums majestuosos
habré conocido gracias a esta radio. Incontables… Esta radio era como un
portal, un recurso de emergencia, un amigo.
No creo que cambien muchas cosas ahora que se termina esto, o sea no
muchas cosas observables. Por dentro probablemente
me termine suicidando. Es el dolor más grande que he tenido desde el tener que
cambiar mi vocación. No es algo que se espera que entiendan, no han de porqué.
Es casi ilógico que me afecte tanto, pero como siempre las cosas pasan muy
rápido como asimilarlas.
Supongo que
esto es adiós. Fueron la mejor radio que pude haber escuchado en la
adolescencia. Gracias por todo.