No me referiré a mi hiatus creativo ocurrido el año pasado puesto que hablaré de ello en otra entrada.
Solo diré que además de la procrastinación, hubo un factor esencial en mi vida durante ese tiempo. La tristeza. Y sí, es verdad, la tristeza siempre está en mi vida, pero el nivel en el que sucumbí a ella el año pasado fue superior.
En mi última entrada di un anuncio público que a nadie le interesa donde mencionaba haber caído en el pozo de la tristeza. Ese fue el punto medio del autocalvario. Digo autocalvario porque fue algo que aprendí a alabar y a querer en cuanto se volvió la única forma de mira los hechos.
Parte de esto nació de la desesperación de no saber que hacer y de que las cosas pasaban muy rápido como para asimilarlas de la peor forma vista.
Rechazarla era inútil. Ella quería ser bienvenida y lo era. El no poder ir a un concierto, enfermarme, frustación, decepción, felicidad momentánea, lo que fuera. Todo se convertía en tristeza. Alguna tristeza mejor que la otra. La tristeza nostálgica, que belleza. La tristeza de la desesperanza, la peor pesadilla. Pero al final todo era lo mismo, no había clasificaciones. Simplemente era una forma de vivir, y no podía dejarla así tan fácilmente. Ya la tenía dentro de mi, y cada día la necesitaba más. Sé que suena raro, cómo a alguien le va a gustar si hay gente que muere por ello. Pero es que no había yo sin ella o al menos así lo veía durante ese tiempo.
Con la inminente llegada del fin creí que sería el punto crucial de mi aflicción. Los días llegaros y todo lo que me concernaba pasó. Y mi tristeza se había ido. Mi mejor amigo durante 10 meses se había desvanecido.
No supe más de ella hasta unos meses después. Aveces me visita, y es hermosa. El hecho de vivir con ella ese tiempo fue tan influyente en mi que llegue a ansiarla.
Ahora la anhelo de vez en cuando pero suele llegar en el momento menos esperado, y es tan lindo.
Horriblemente redactado y contado a medias. Lo siento, es lo mejor que puedo hacer.
It's good to be back.
Solo diré que además de la procrastinación, hubo un factor esencial en mi vida durante ese tiempo. La tristeza. Y sí, es verdad, la tristeza siempre está en mi vida, pero el nivel en el que sucumbí a ella el año pasado fue superior.
En mi última entrada di un anuncio público que a nadie le interesa donde mencionaba haber caído en el pozo de la tristeza. Ese fue el punto medio del autocalvario. Digo autocalvario porque fue algo que aprendí a alabar y a querer en cuanto se volvió la única forma de mira los hechos.
Parte de esto nació de la desesperación de no saber que hacer y de que las cosas pasaban muy rápido como para asimilarlas de la peor forma vista.
Rechazarla era inútil. Ella quería ser bienvenida y lo era. El no poder ir a un concierto, enfermarme, frustación, decepción, felicidad momentánea, lo que fuera. Todo se convertía en tristeza. Alguna tristeza mejor que la otra. La tristeza nostálgica, que belleza. La tristeza de la desesperanza, la peor pesadilla. Pero al final todo era lo mismo, no había clasificaciones. Simplemente era una forma de vivir, y no podía dejarla así tan fácilmente. Ya la tenía dentro de mi, y cada día la necesitaba más. Sé que suena raro, cómo a alguien le va a gustar si hay gente que muere por ello. Pero es que no había yo sin ella o al menos así lo veía durante ese tiempo.
Con la inminente llegada del fin creí que sería el punto crucial de mi aflicción. Los días llegaros y todo lo que me concernaba pasó. Y mi tristeza se había ido. Mi mejor amigo durante 10 meses se había desvanecido.
No supe más de ella hasta unos meses después. Aveces me visita, y es hermosa. El hecho de vivir con ella ese tiempo fue tan influyente en mi que llegue a ansiarla.
Ahora la anhelo de vez en cuando pero suele llegar en el momento menos esperado, y es tan lindo.
Horriblemente redactado y contado a medias. Lo siento, es lo mejor que puedo hacer.
It's good to be back.
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