Un fría tarde otoñal, donde disfrutas los gatos libres y su pelaje. El baile frenético de las hojas naranjas y el cielo ceniza claro. El pastel hecho en casa y los malvaviscos derretidos dentro del chocolate. El viento canta y quiere oyentes, enfriados felizmente lo oyen. Los chalecos tejidos con diseños noventeros y los calcetines a juego. Sí, una fría tarde otoñal... oh wait.
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